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    ¿Sin cole? Nuestra solución – clase en casa – parte 1

    Ya no sé cuantos días llevamos de confinamiento. Sé que son muchos, pero dejé de contar a los 15 primeros días. Mi bonita intuición me dijo que no merecía la pena porque estaríamos mucho más tiempo del esperado. A veces estaría bien que la intuición se equivocara, pero pasa en muy pocas ocasiones. Ahora parece que los niños no van a volver al cole y eso ha requerido de ciertas medidas en esta casa; hemos convertido su habitación de juguetes para dar clase en casa. Por rincones como la tienen en la escuela.

    Clase en casa es algo posible, sobretodo si te preparas un poquito

    La decisión de cambiar

    Aunque a muchos padres les preocupe que sus hijos no sigan su calendario escolar, creo que es de lo que menos me preocupa mí. Los míos son todavía pequeños y no les pasará nada por estar un tiempo sin aprender de forma dirigida o profesional. Les tengo incluidos en las tareas del hogar que con eso ya aprenden un montón, a parte del gran tiempo de juego libre del que disponen. Por si fuera poco desde la escuela también nos mandan alguna información y actividades para hacer (1 de cada materia). Pero no, con todo eso no les basta. Les gusta hacer cosas juntos y piden hacer y aprender más, sobre todo con mamá (por supuesto lo pedían en unas palabras más sencillas; “Mama!¿Y ahora que hacemos?”).

    Mi afán no es tanto tenerles ocupados (saben ocuparse entre ellos) sino alimentar su deseo diario de aprender. Aunque no tenga interés yo de hacerles aprender cosas “de cole” (soy pésima enseñando) parece que no me queda más remedio que dar clase en casa. En esta época que estamos no puedo darles sus amigos (como en verano cuando les apunto a algún casal de verano), pero sí les puedo dar la rutina y alimentar un poquito su entusiasmo de aprender. Y ya que lo hacemos, intentaremos hacerlo bien por mi propia salud mental.

    En mi opinión, nada sustituye a un educador/profesor/maestro enseñado. El concepto del “homeschooling” – cole en casa en inglés – es algo fascinante, pero nada para alguien como yo. Tener un conocimiento no es sinónimo de saber transmitirlo, aún menos a un nivel apto para la comprensión de un niño. Yo desde luego soy el mejor ejemplo, pero ahora mismo no me queda otra que espabilarme sobre la marcha. No es perfecto, pero nuestra reforma para dar clase en casa empieza a dar sus frutos.

    Mis problemas con la situación de dar clase en casa

    Tengo unos niños adorables. Y sí, puede que lo diga porque soy su madre, pero todavía nadie me ha dicho lo contrario, así que son adorables. Se portan super bien entre sí (aunque tengan 230948 batallas diarias), me ayudan con las tareas del hogar, se cuidan entre ellos, saben ocuparse solos… ¿lo ves no? Son adorables. He dicho adorables, no perfectos. No confundamos ;-P

    El primer mes de confinamiento lo intenté dar una especie de clase en casa en modo “provisional”. Seguíamos la rutina de decir buenos días y cantar su canción habitual del cole. También teníamos encargado diario que pasaba lista, (Si, con 4 niños en casa pasamos lista!) hacíamos algo de Zumba u otra actividad física y nos sentábamos a mirar los videos sugeridos por el cole. A partir de ahí me ocupaba yo de tenerles actividades preparadas. ¡Aish! Ahí era dónde por muy preparada que estuviera siempre me pillaba el toro y acababa con el deseo de esconderme en el armario con 3 tabletas de chocolate.

    Era un constante “Mama” desde 4 bocas distintas. Simplemente porque las actividades que tenían propuestas no las entendían, porque querían atención o porque simplemente querían enseñarme su resultado. No era para nada su culpa y pobres no pedían nada del otro mundo. Pero a la que acababa de enseñarle a uno algo, el otro ya me esperaba para saber qué hacer a continuación, mientras el tercero y el cuarto tenían algún problema en el que requerían intermediario. Por mucho que les mandara a su habitación a jugar mientras una vez acabada la actividad, no encontraban qué hacer (y eso en una habitación con bastantes juguetes) y se quedaban viendo y comentando cómo los demás hacían sus actividades. Mi interior era todo tensión.

    Ordenar por colores. Una actividad super simple pero entretenida para pequeños

    Por si todo esto fuera poco, había la dificultad de entretener 4 niños en cursos escolares distintos (1 primaria, P-5, P-3 y P-1) con necesidades y conocimientos diferentes. Siempre puedo juntarles en ciertas actividades, pero no me puedo dividir en 4 para atender todas las consultas o llamadas de atención a la vez. Ellos perdían el tiempo y yo la paciencia. Costaba mucho tener ocupado al más pequeño, que no hacía más que interrumpir a los demás, por mucha distracción que le buscara. Dar clase en casa era absolutamente caótico y frustrante.

    Sin embargo también era algo que mi yo orgulloso y solucionista no quería permitir. ¡Las maestras del cole son capaces de hacer actividades con 26 niños a la vez! Yo solo tengo 4! Si, vale, ellas han estudiado cómo hacerlo y tienen niños en la misma edad – y seguramente mucha más paciencia que yo-, pero algo mejor tenía que poder hacer por mi parte.

    Empecé a organizar actividades que separaba por cajas en el comedor para estar todos juntos en la mesa de la cocina (es un solo espacio). Con el material en cajas y actividades preparadas para cada niño. Pero seguía frustrada de algún modo porque era demasiado material fuera de lugar.

    La iluminación

    ¡No sé qué fue que al final me iluminó! ¿Quizás mi mueble del comedor sin sitio para más cajas de material? ¿el no saber ni lo que hacía? ¿Sentir la frustración a un nivel inhumano? El caso es que me tomé un vaso de agua, fui a dormir con el problema en mente y me desperté con la solución.

    ¡En el cole tienen rincones dedicados a cada tipo de enseñanza! Los niños tienen toda una habitación (de hecho son 2 pero eso es otra historia) para sus juguetes, que siempre tienen desordenados y que ya no saben ni como aprovechar. ¿Y si me aplico al tema y les monto ahí una clase en casa para seguir su sistema de aprender jugando? ¡BINGO! Y a partir de ahí ya no me deshice de la idea, nos pusimos manos a la obra y empecé a organizar los cambios.

    crea un espacio especial para dar clase en casa

    Llevamos 3 semanas así y sigo pensando que crear una clase en casa fue la mejor decisión que tomé, porque por cada día que pasa lo llevamos mejor y perfeccionamos su funcionamiento y nuestras rutinas.

    ¿Qué me propuse conseguir?

    Reducir

    Creo que no tengo una foto del antes de estas habitaciones, al menos no la encuentro, pero te aseguro que había alguna que otra cosa de más. Como lo que quería era que los rincones estuvieran bien definidos y que para los niños fuera fácil encontrar y guardar las cosas en su clase en casa, decidí cortar por lo sano y reducir las opciones disponibles. Quizás viendo las fotos pienses que sigue habiendo mucho material, pero te recuerdo que es material para 4 edades distintas. Ya no parece tanto ?¿Verdad? Aunque sigo buscando las formas de aprovechar todo el material para las 4 edades.

    Una actividad propuesta por la escuela. Pinchar macarrones con un espagueti. Los nuestros sin gluten, por supuesto

    Aprovechar lo que tenemos

    Tenía muy claro que no quería comprar nada nuevo. Primero por el dinero y segundo porque ya tenemos suficientes trastos en casa (y eso que, con minimalismo en mente, seguramente tenemos menos que otras familias de 3). No sabemos como irá lo del tema escolar y no voy a comprar ahora cosas que puedo hacer yo o que podemos sustituir por algo que ya tenemos en casa. Además, ¡la mayoría de juguetes pueden ser educativos!

    Invertí en material para manualidades y en láminas para plastificadora (ya lo sé, eso no suena muy ecológico) pero es algo en lo que ya habitualmente siempre invierto algo de dinero por afición. Ahora simplemente he aumentado mi stock para completar lo que tengo para los peques.

    No solo utilizamos material de los niños que ya teníamos en casa. También material de nuestro antiguo negocio ha vuelto a encontrar utilidad; una pizarra blanca que ya tenían en su otra habitación, una macro impresora y la plastifiadora. También hemos aprovechado el “centro de comandos” que encontrarás explicado en la segunda parte de esta historia

    Un lugar para cada cosa

    Cada cosa necesita su lugar. Eso es algo que no se aplica solo a este espacio educativo que estamos creando, sino a toda la casa. Si no tiene su sitio dará vueltas por todas partes creando desorden. Además cuando lo busquemos no estará dónde encontrarlo.

    Algo que tiene que quedarles muy claro a los niños es dónde van sus cosas. La idea que me parece tan genial de este sistema es que los niños trabajan un rato en un rincón sacando ellos mismos el juego o actividad, se sientan y de forma autónoma lo vuelven a guardar en su sitio. De este modo todo queda recogido para el siguiente y todos encuentran lo que buscan. Además les enseña la buena práctica de este hábito. ¡Es un 3×1 o más! Si el niño no tiene claro dónde va, difícilmente lo guardará por sí solo.

    Arena mágica, algo muy entretenido para todas las edades

    Trabajar todos los rincones

    Llevamos 2 semanas utilizando nuestro super espacio. La primera semana fue de rincones libres en el que los niños podían escoger qué actividades hacer en qué momento. La siguiente semana ya cambiamos un poco y les propuse utilizar todos los rincones.

    Hemos colgado una lista en su “¿centro de comandos?” (Suena muy militar pero no sé como llamarlo), donde pueden ir marcando los rincones por los que han pasado. ¡Y les encanta! Es su nuevo incentivo.

    No les pongo un mínimo de rincones ni limite de tiempo para pasar por todos, pero sí me interesa que en unos 3 días hayan pasado al menos un ratito en cada rincón.

    Reducir preparativos diarios

    Algo en lo que perdía mucho tiempo era en los preparativos diarios. Como les hacía actividades y les buscaba muchas fichas, quemaba el tiempo y me quedé sin ganas de continuar. Ahora con los rincones organizados y los niños siempre entretenidos con las actividades que hay en cada uno de ellos, vuelvo a tener tiempo y ganas de encontrar actividades a los niños.

    Cuando planifico actividades intento utilizar material ya preparado o incluir la creación del material en la actividad. A veces incluso simplemente alargamos un poco más alguna propuesta de la escuela para sacarle más jugo. Sigo buscando sugerencias en internet, pero por afán, no por necesidad.

    Me ayuda mucho buscar en redes sociales. Hay gente muy dedicada a crear contenido DIY montessori o “hands on”. Montessorifromtheheart y mestraambclasse son solo algunos ejemplos.

    Un espacio educativo puede ayudarte a dar clase aunque no seas maestra

    Autonomía del niño

    Tengo un lema, desde que tengo hijos, que hace unas semanas descubrí era lema de Maria Montessori:

    “No hagas por un niño nada que sea capaz de hacer por sí mismo”.

    Maria Montessori

    Se lo digo a ellos 3000 veces al día. “Sabes hacerlo y no te voy a ayudar. Solo te ayudo en las cosas que no puedes hacer tu solit@”. Lo curioso es que nunca he sido “pro Montessori”. Siempre pensé que era algo “no educativo”. Hasta que una madre – también maestra y enamorada del sistema- me abrió los ojos: “¡A tí te molesta el sistema Montessori porque lo utilizas tanto en casa que no te parece enseñanza.” Y ahí tenía toda la razón. He educado hasta ahora a nuestros hijos para ser autónomos en casi todo. A poca edad saben vestirse, peinarse, cocinar, pelar, cortar… Y todo con la práctica y la confianza de que pueden y saben hacerlo. Lo hacía por intuición, sin darme cuenta.

    En mi caso quizás más por tener la imagen en mente de un futuro con menos trabajo en el hogar que por temas educativos; me veo en 5 años tomando una Caipiriña mientras los niños me mantienen la casa. Pero el lema sigue siendo es el mismo XD

    Bromas a parte, para mí es importante que puedan decidir solos qué hacer en qué rincón y hacerlo sin mi ayuda. Sigo afinando las actividades para que no necesiten tirar de “Mama”. El destino es llegar a otra frase de María Montessori:

    La mayor señal del éxito de un profesor es poder decir: Ahora los niños trabajan como si yo no existiera“.

    Maria Montessori

    Ahí está mi caipiriña XD. Me queda camino para llegar a la autonomía total, pero ya tengo una meta por la que voy aprendiendo y mejorando a diario mientras ellos están ocupados con lo suyo 😉

    Los puzzles, son y siempre serán una de las mejores formas de entretener la cabeza.

    ¿Estás intrigada?

    Estas son las pautas por las que yo me he guiado y sigo guiando para dar clase en casa con un espacio preparado. Podemos llamarlo aula si quieres, aunque no soy maestra ni esto es un cole. Ni pretendo serlo o tenerlo.

    Se trata de darles un espacio en casa, en estos tiempos de confinamiento, en el que al menos puedan satisfacer esas ganas de aprender y en el que sigan un poco una rutina y forma que conozcan.

    Si te ha gustado todo esto, encontrarás nuestro resultado en la segunda parte.

    Estaría encantada si me dieras algún consejo más o quizás ideas de alguna otra pauta que podamos seguir. Más que nada porque estoy en terreno nuevo y no tengo la formación. Y las madres, en ocasiones, vemos en otras lo que por nosotras mismas no veríamos. ¡Déjame tu comentario! Y no te olvides pasar a la segunda parte 😉

    Si te ha gustado, ¡Comparte!
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    2 Comments

  • Reply ¡¿Has visto cómo aprenden nuestros niños en casa ?! Aula casera parte 2 9 mayo 2020 at 14:41

    […] no has leído la primera parte sobre cómo hemos llegado a hacer una aula casera durante el confinamiento y qué reglas o normas […]

  • Reply ¿Un hogar de revista? Puedes tenerlo con este truco - Mamaretro.com 2 junio 2020 at 06:47

    […] habitación de los niños es turquesa. De hecho puedes ver los colores de las dos en mi post sobre nuestra aula casera porque por problemas de aguas ya no las utilizamos para […]

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