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    ¿Tienes demasiada ropa para lavar? Prueba esto

    Imagen de Gerhard Gellinger en Pixabay
    Si tienes demasiada ropa en la colada. Prueba esto.

    Hay unos cuantos temas en esta familia que me dejan abrumada de solo pensar en ello – la mayoría tratando temas de desorden, demasiados trastos… Ya me entiendes. Lo que se lleva la palma es lavar ropa; un monstruo de colada del tamaño de un grata cielos que me persigue a diario. Tú dirás. Somos 6 personas contra una lavadora y yo para asumirlo.

    Pongo una lavadora al día, MÍNIMO! y… Ay del día que me salte la tarea. Al día siguiente me atrapa la bestia descontrolada. Porque… No solo hay que lavar la ropa; toallas, sábanas, trapos y bayetas de cocina; alfombras y cortinas de baño, mantas y almohadas de sofá también quieren ser atendidos de vez en cuando. Si también te abruman los textiles de hogar puede que te sirva tener un plan de coladas – ahí lo dejo ;-p

    Ya he reducido bastante las cestas de casa con pequeños cambios de hábitos, pero nunca parecen suficientes. Por ejemplo, cuando estamos en casa y no hay que ir a ningún lado, en verano llevamos el bañador, en invierno el pijama que al día siguiente va a lavar y así mato dos pájaros de un tiro. En mi ropa busco manchas u olores. Si está bien la vuelvo a utilizar. En las partes de arriba no es habitual ya que parece que a los niños les gusta utilizarme de servilleta y pañuelo a la vez, pero de las partes de abajo me ahorro alguna lavada.

    Aun así, ya puedo cambiar mucho mis hábitos, que a veces me entra la gran pereza y me vuelvo comodona. ¿No encuentro la parte de arriba del pijama? ¡No hay problema, a la colada que hay más en el armario! ¿Me he puesto la ropa 1 hora? No pasa nada, se lavará con lo demás, una cosa más o menos no importa. ¿Eso lo ha llevado alguien o está limpio? No lo sé, mejor lavar…

    Soy la principal culpable. Siempre pienso que una pieza más o menos en la cesta no tiene importancia, pero lo pienso tantas veces que seguramente solo eso me cuesta una lavadora entera a la semana (¡y es de 9kg!)

    Así que, ¿que más puedo hacer para solucionar el problema de la colada? Fácil, como todo una vez descubierto el truco y llevado a la práctica.

    Primer paso: aceptar el problema de la ropa

    Imagen de Jill Wellington en Pixabay

    En nuestro caso somos 6 personas. Y si, aquí incluyo al bebé porque por muy pequeña que sea su ropa, es más abundante. 6 personas, quieras o no, generan mucha ropa sucia. Pero el problema no está solo en generar ropa sucia, también está la que hay repartida por toda la casa.

    Los armarios llenos a rebosar y las cestas hasta arriba causan estrés innecesario. Los niños tienen como 10 pantalones y 15 camisetas mínimas cada uno. Ahora en verano todavía mas. Por mucho que los pequeños se ensucien no gastaran, ni queriendo, todas las camisetas y pantalones. Yo misma tengo menos, porque después de 3 años de método Konmari ya me fijo más en lo que tengo, aunque seguramente si busco, incluso yo tengo piezas de más.

    Al tener que escoger entre nuestra ropa y mi sano juicio no había dudas.

    El segundo paso: pasa a la acción.

    Después de aceptar la situación decidí entrar en huelga. El momento calve fue al ver que en un día, 3 miembros de la familia habían cambiado de pijama solo por pereza de encontrar la pieza que les faltaba del pijama en uso. No obstante, para ponerme en huelga tuve que aprovechar una mañana entera para volcarme en los preparativos.

    Mi huelga no consistía en no lavar la ropa; eso hubiera sido contra productivo y no me solucionaba el problema de cajones sobre poblados. Mi objetivo era hacerles apreciar la ropa existente, aprovecharla al máximo y en reducir opciones. Aunque pedir eso a 3 niños de 6, 5 y 3 años es un poco optimista, por no hablar del bebé de un año. Al ver con tanta facilidad que el problema estaba en la cantidad de ropa, su solución venía de la mano.

    Tercer paso: define una estrategia

    Había que minimizar. Reducir. Porque cuando un recurso ya no parece tan ilimitado es más simple darnos cuenta que se agota y automáticamente cuidar su consumo. Era mi solución perfecta; aliviaba los excesos en los cajones y armarios, eliminaba opciones y la ropa existente realmente se aprovecharía.

    Pero ¿Cuál es la cantidad correcta? Eso dependerá de cada hogar y del uso de la ropa. En mi caso tengo 5 camisetas de uso diario y 3 pantalones. Aunque también tengo que añadir que tengo 3 faldas, 1 mono y alguna camisa de uso más esporádico. Pero por norma general tengo más que suficiente con estas 8 piezas de uso diario.

    Puede sonar un poco extraño, pero un factor muy importante es que hago una lavadora al día, y aunque con tanta ropa no fuera precisamente la más puntual en plegar y recogerla (me abruma solo pensar en ello), ahora puedo decir que menos ropa ha pasado a ser menos estrés.

    En casa, la que decide cuanta ropa tiene cada niño, al fin y al cabo soy yo. ¿Reducir en si no debería de ser tan difícil no? ¡Pero de toda la ropa que nos dan amigos y familiares (si! tengo esa gran suerte de que mis hijos aprovechan la ropa de otros niños) me cuesta TANTO escoger!

    Cuarto paso: sé realista

    Siempre que hago un cambio de armario acabo escogiendo muchas más piezas de las necesarias. ¿Porqué? Porque la ropa es tan bonita que es muy difícil dejar de lado esa pieza y la otra, y la otra. Además me sabe mal no utilizarla. Es una fuerza superior a mí; desaprovechar un recurso es un desperdicio. Además me imagino a los peques con esos trajes y vestidos….

    Pero vamos… ¡Aunque tengan un vestido para cada día de verano, no los llevan! Al cole no se los pongo porque me parecen poco prácticos a la hora de jugar. Los fines de semana vamos de excursión y hacemos cosas en las que tampoco son oportunos. Les pongo vestidos cuando salimos a comer fuera (raras veces) o días puntuales que vamos a pasear por el pueblo. Para esas pocas veces no necesitan 30 vestidos. ¿Me voy explicando, verdad?

    No es realista tener esos 15 vestidos en un armario si a la hora de la verdad, en todo el verano, son 15 los días que pueden llevarlos. Es mejor escoger los quemas les gusten y llevarlos todos los días y los demás regalarlos a alguien que sí los pueda aprovechar, venderlos o donarlos.

    Imagen de StockSnap en Pixabay

    Me costó mucho ver la ropa como lo que es; tela juntada para cubrir y vestirnos. En cada pieza veía un potencial de “monada” al visualizarlos puestos a nuestros hijos. Fue una tarea dificilísima al principio. Me facilitó el trabajo ver que el factor “monada” viene por defecto en los niños y su ropa. A partir de entonces cogí carrerilla y reducir se convirtió en algo muy sencillo.

    TAREA COMPLETADA

    ¿Que he hecho con la ropa restante?

    Ahora cada criatura tiene sus piezas de ropa básicas de uso diario en un cajón del armario. I no te imagines ahí un cajón de medio metro por medio metro. No! Tienen un cajoncito plano de estos estantes de juguetes de ikea. 4 pantalones, 5 camisetas. No hay más.

    ¿Qué ha pasado con la ropa descartada? Pues no toda ha ido al mismo sitio. Una parte la he guardado de recambio (nada, 4 piezas) por si se rompe alguna camiseta, se mancha irreparablemente un pantalón o se pierde alguna pieza – nada raro en niños activos. La ropa que sabia seguro que no se pondrían la he donado para que la pueda aprovechar alguien más. Sin remordimientos.

    ¿demasiada ropa para lavar? Prueba esto

    Conclusión

    Desde el día que empezó mi huelga ya han pasado más de 2 meses, y tengo que decir que el problema de la colada ha pasado a ser mucho, mucho más leve. Ahora faltará ver con la ropa de invierno.

    Está claro que si no pones una lavadora a diario hay que adaptar el método en cuanto a cantidades, pero reducir es una muy buena forma de reemprender el control. En todos los ámbitos de la vida diaria.

    Con un armario más descargado es mucho menos abrumador lavar la ropa y guardar piezas en el armario. Además los niños ahora pueden escoger solos sus atuendos porque la mayoría de piezas combinan entre sí (menos mal, que si no me detendrían por abuso visual). Eso les da cierta confianza.

    No he echado de menos ninguna otra pieza desde el gran descarte. Al contrario, incluso he descartado alguna pieza más y he ampliado el campo de acción a la ropa de papa retro 😉

    ¡Ahora te toca a ti! Dime si has intentado alguna vez poner solución al problema de la colada reduciendo su contenido. ¿O, quizás sabes algún otro consejo que pueda ser útil para domar el monstruo de la colada? ¡Ya sabes! ¡Comenta!

    ¡No te desesperes más si tienes demasiada ropa para lavar! ¡Prueba esto para reducir tu estrés de lavados!

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    3 Comments

  • Reply Cómo restaurar el pelo de muñeca - tratamiento SPA de Mama Retro 20 enero 2020 at 21:39

    […] centrado mucho más en recuperar las muñecas, no he perdido de vista el principal propósito y he lavado todos los vestidos en la lavadora. De modo que, después de la sesión de spa he podido vestirlas todas con modelitos bastante […]

  • Reply Crea un plan de coladas - Mama Retro - Simple se vive mejor 6 marzo 2020 at 20:38

    […] tengo cierta obsesión para mejorar mi productividad en cuanto a lavadoras. Intento reducir todo lo que lavo, hacerlo de la forma más ecológica y dermatológicamente saludable y miro de hacerlo sin dejarme […]

  • Reply Nueces de jabón - limpieza 100% natural - Mama Retro - Simple se vive mejor 6 marzo 2020 at 20:41

    […] este motivo me interesé por cómo reducir la colada y cómo organizarme en ellas. Además de métodos que fueran respetuosos con la piel (por la piel […]

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