Como llegamos siempre puntuales al cole con 4 niños

Después de 6 años de cole, creo que no he llegado tarde ni una sola vez. Ni embarazada, ni con bebé ni con niños con las patitas cortas. Siempre hemos conseguido llegar puntuales con los niños para las clases. Creo que tiene cierto mérito, viendo que a veces incluso a los adultos nos cuesta llegar a tiempo. La puntualidad no es algo que se sobreentienda, no es algo que se dé por hecho.

Algo muy curioso del dato… las mamás que estamos esperando delante del cole antes de que estén abiertas somos dos que tenemos precisamente 4 hijos o más. Si nosotras llegamos antes, creo que no hay excusa para llegar tarde al cole con menos hijos.

Voy a intentar compartir lo que yo he implementado (consciente e inconscientemente) en nuestra rutina para que no lleguemos nunca tarde al cole. Pero antes que esto, voy a intentar dar mi visión de porque es importante la puntualidad.

Por qué es importante la puntualidad

Creo que a todos nos molesta quedar a una hora y tener que esperar a que la otra persona llegue. Una cosa es esperar 5 minutos, que eso creo que no molesta a nadie, y otra es llegar 20 minutos o más tarde simplemente por hábito. Y eso pasa a menudo.

Este pequeño gesto de llegar tarde hace empezar mal la cita o lo que sea. Es una falta de respeto – aunque a veces inconsciente – hacia la persona que está esperando. No le damos la importancia necesaria para ser capaces de llegar a tiempo. Y eso es… feo.

En cuanto a cole se refiere, creo que es una falta de respeto a los compañeros de clase y a los profesores. Ellos están todos a tiempo en su espacio de trabajo esperando a sus alumnos para enseñarles los conceptos del día. ¿Entonces, por qué nosotros no podemos hacer lo mismo? Estar ahí cuando se nos espera. Tampoco nos gustaría llegar al cole y que el profesor no estuviera ahí o el conserje todavía no hubiera abierto las puertas a tiempo. ¿Verdad?

Llegar puntuales al cole es un primer paso a un niño responsable
Foto de Escuela de freepik

Trucos para llegar puntual al cole con los niños

#1 – Ir pronto a la cama

Para que los niños puedan ser puntuales por las mañanas, lo más importante es que tengan un buen descanso la noche anterior. Conozco muchas familias en las que los niños no van a dormir hasta las tantas y que al día siguiente luego llegan tarde. Ir a dormir tarde es un mal hábito tanto para adultos como para niños.

En casa los niños van a dormir a las 9 de la noche, más o menos. Por las mañanas se despiertan sobre las 7. Eso les da unas 10 horas de sueño. Muchas veces cuando voy a despertarles ya me los encuentro activos y vistiéndose. Su cuerpo les despierta porque ya han recuperado la energía necesaria. Esto evita tener que llamarles yo, evita mañanas gruñonas y los propios niños se levantan con ganas para comenzar el día.

#2 – La importancia de las rutinas

Las rutinas son megaimportantes en cuanto a los niños. Les da una seguridad enorme. Si cada día se hace las cosas de la misma manera, es más predecible y más fácil de seguir en piloto automático. Son igual de importantes las rutinas matutinas como las rutinas nocturnas. Comer y dormir siempre, más o menos, a la misma hora acostumbra también al cuerpo.

Los niños de casa saben el orden en el que tienen que hacer las cosas por las mañanas. Y aunque no siempre sale perfecto cada día, sí que saben los pasos que deben seguir para ir progresando, y cuando no se acuerdan me las hacen recitar a mí o las leen en sus listas de rutinas similares a estas

#3 – Respetar los tiempos del niño

Este punto lo estoy escribiendo con una risita. Va dedicado a uno de los míos, porque por mucho tiempo que le dé, siempre necesita más. Pero sí es cierto que hay niños que por las mañanas necesitan un poco más de tiempo y no les basta con los 30 minutos que les estarás dando.

Se pueden evitar muchos enfados con esto de darle el tiempo suficiente al niño. Si con 30 minutos por las mañanas no es suficiente para él y os pasáis las mañanas batallando, despiértale 15 minutos o 30 antes y así verás si con este tiempo hay suficiente.

Puede que tengas algún monstruo del tiempo como yo. A este tipo de soñador, aunque la despierte 1 hora antes, no va a ser nunca suficiente. Para niños así, no hace falta cambiar demasiado los horarios. No va a funcionar. Se requiere de otras estrategias para poder triunfar.

#4 – Preparar el día anterior

Hay ciertos preparativos para el colegio que se pueden tomar el día antes. Entre ellos está preparar la ropa del día, Preparar el desayuno para el cole – solo si no es algo que tenga que ser un poco más fresco – preparar la botella de agua o los deberes.

Al día siguiente, hay menos tareas que completar y se puede empezar el día con un poco más de calma y menos olvidos, con lo que seguro que conseguimos salir de casa un poco más puntuales con los niños.

#5 – No encender la tele

La televisión por las mañanas en casa resultó ser el cometiempos por excelencia. En cuanto los niños tienen la tele puesta se olvidan de todo lo demás. Incluso de comer.

Cuando yo era pequeña era muy típico merendar, comer o incluso desayunar con la tele puesta, pero es algo enormemente contra productivo para la puntualidad. Los niños tardarán el doble de tiempo para sus tareas que con la tele parada. Y créeme que esto lo he comprobado unas cuantas veces en otras situaciones.

Además en mis hijos he podido comprobar un millón de veces que se vuelven mucho más hipersensibles, se enfadan más y lloriquean por todo. Despertarse sin tener la pantalla delante les centra más en lo que realmente es importante del momento y entre ellos y conmigo se socializan más. Desayunar juntos ayuda a entendernos mejor, a compartir emociones, historias y a empezar el día con buen pie. Eso sí, hay que ir con cuidado que no se nos escape el tiempo y estar siempre con un ojo en el reloj.

No basta con llegar puntuales, también hay que poder hacerlo de forma tranquila
Photo by Tamara Bellis on Unsplash

#6 – Prioridades de ejecución

El título suena muy militar, pero en realidad no lo es tanto. A la hora de hacer las cosas por las mañanas es importante darle un orden y prioridad a la rutina. En casa por ejemplo, para los niños es importante desayunar. Para conseguir que los niños estuvieran más enfocados en prepararse para el cole, en vez de darles primero el desayuno y mandarles después a vestirse, invertí el orden y me ayudé del hambre matutino para conseguir mi objetivo y el suyo. De ese modo, aunque puede que se manchen un poco con el desayuno, asistirán a comer vestidos, zapatos puestos, camas hechas y mochila preparada. Si no han cumplido con esos 3 o 4 requerimientos no tienen desayuno.

Después de desayunar van al baño a peinarse, lavarse la cara y cepillarse los dientes. 3 tareas de poco tiempo que podrán hacer en el tiempo que les quede después de desayunar.

TRUCO ADICIONAL: En ocasiones, cuando nos sobra mucho tiempo, añadimos 5 minutos en los que tienen que recoger todo lo que esté tirado por la casa. Eso me ahorra a mí 15 minutos de recogida cuando vuelvo de llevarlos al cole.

#7 – Hora mental programada

Vivimos a unos 10 minutos en coche del centro escolar. Esto por un lado es un rollo porque hay que coger el coche, pero por otro lado es genial porque me da un tiempo extra. Para poder llegar puntuales, los niños deben estar en el coche 15 minutos antes de que abran las puertas del cole. Yo mentalmente, pero, tengo el objetivo puesto a 25 minutos antes.

¿Esto que me da? Primero me da un margen para imprevistos sin tener que armar la gorda. Porque, ¿cuántas veces salimos de casa y a alguien se le ocurre que se ha dejado algo atrás? ¡No pasa nada! Como vamos con tiempo podemos volver a entrar a buscar lo que falte. O quizás no se pongan de acuerdo en quien se sienta donde o se estén peleando por cualquier «chorrada» de las suyas (lo pongo entre comillas porque aunque a mí me parezca una chorrada, para ellos son mundos). No hay problema, tengo tiempo y puedo negarme a arrancar el coche hasta que esté resuelto el problema cuando de otro modo estaría pegando gritos e intentando encontrar una solución yo.

Aunque tardemos un poquito más, los niños y yo seguiremos llegando puntuales. Y si tenemos suerte y tenemos un día que va todo perfecto… podemos ir al cole con toda la calma – porque de donde aparcamos hasta el cole hay unos 500 m – e ir hablando o jugando por el camino.

Como ves, no es un tiempo perdido.

#8 – Usa el temporizador.

Ya hice una entrada entera sobre el uso del temporizador con niños. Es una herramienta genial precisamente en tareas como ir al cole. El temporizador le da una noción de tiempo al niño y le da una «urgencia» para hacer las cosas. Algo que nos pasa a todos. Se puede combinar con un «premio» y ya la cosa irá más que sobre ruedas.

Un ejemplo de premio sería apuntar durante toda la semana los minutos sobrantes y darle el domingo ese tiempo recuperado en rato de pantalla, tablet o consola. Además creo que le da bastante sentido. Además el niño o niña puede que sea competitivo e intente superarse cada día un poquito más. ¡Pero cuidado! Que la rapidez no le haga hacer las cosas de cualquier manera, porque si tengo que repetirlas yo para hacerlas bien, perdemos el propósito. En caso de notar que se hacen con demasiado poco cuidado, hacerle repetir es la mejor solución porque verá que es una pérdida de tiempo.

#9 – Facilita los procesos al niño

Para que los niños puedan cumplir el propósito a la hora de ser puntuales, sería contra productivo que me tuvieran que pedir ayuda cada dos por tres. Lo suyo es que aprendan a hacer las cosas solitas y sin mi intervención. Eso no solo facilita las cosas, también les dará satisfacción por ser mayores y hacer las cosas por sí solitos como Mamá o Papá.

Facilitar las cosas significa que puedan alcanzar todo lo que necesitan, que sepan donde están las cosas y que sean fáciles de guardar de nuevo.

Solo falta ponerlo en práctica

Las teorías e intenciones son estupendas, pero inútiles si no se ponen a prueba y no se practican. En este caso no es muy distinto. Todos estos consejos de verdad funcionan, pero para ello hay que poner intención y un poquito de nuestra parte al principio. Con el tiempo las rutinas y los trucos van cogiendo carrerilla y ya no nos será tan complicado o costoso como al principio. Pero primero hace falta poner de nuestra parte.

Si vamos con la meta en mente es mucho más fácil aplicarse. Tanto para los niños como para nosotros. Hacer de todo un juego es la mejor manera, aunque no siempre seamos capaces de aplicarlo en el día a día por todas las obligaciones que tenemos que cumplir. Yo soy la primera en pecar de esto.

Estamos aquí para enseñar a los niños a vivir y a adaptarse a lo que tendrán el resto de sus vidas, y llegar puntuales a los sitios les será de gran ayuda en cualquier circunstancia; sea para quedar con amigos, para una cita cuando sean mayores, para cuando vayan a la universidad o cuando empiecen a trabajar. Si son niños puntuales, más tarde no les costará esfuerzo serlo de adultos y les verán como personas más fiables y podrán ir siempre con más seguridad vayan donde vayan. Porque… ¿No nos sentimos todos un poco culpables cuando se nos va el tiempo y llegamos tarde a una cita?

Por supuesto estos trucos también se aplican los fines de semana o durante las vacaciones cuando se presentan otro tipo de citas a las que atender. Pero tengo que confesar que nos gusta ir sin el reloj en la nuca los días que no hay que ir a la escuela. Suficiente nos toca «correr» entre semana. ¿No crees?

Espero que te sirvan los consejos y que los puedas aplicar a tu familia. ¿Qué te han parecido? ¿No son demasiado complicados, verdad?

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