11 secretos para ahorrar en la cocina

Ahorrar cocinando no es imposible, es la base.

Hay muchos apartados en los que ahorro en el hogar; en la luz, el gasto de gasolina, el agua, seguros, teléfonos, compras… Una posibilidad que no se debe descartar es ahorrar cocinando. En otro momento ya hablé de mis 25 trucos para ahorrar en la compra del supermercado. Hacerte un plan de comidas semanal también habrá sido de ayuda para descubrir los beneficios de ir con una lista preparada y una semana de comidas planificadas. Si ahora combinas todos los trucos dados juntos con estos 11 serás de las personas más económicamente eficaces en cuanto a la alimentación familiar 😉

Aunque donde noté más directamente el coste es en el supermercado, es en la cocina donde llevo a cabo los preparativos y decisiones que afectan ese gasto en caja. Si cocino a conciencia afectará también mis hábitos de compra.

Los trucos que utilizo no son difíciles de aplicar, pero consiguen que a largo plazo haya mejorado nuestra alimentación, mi derroche de alimentos y la forma de preparar comidas. Nunca deberían afectarán a nuestra nutrición; sigo siempre una dieta sana y basada en verduras y fruta frescas –lavada de forma correcta-, cuanto más cercana a nosotros mejor.

Mis trucos para ahorrar cocinando

#1 Hago que cunda…

… Para más de una comida. En este caso te puedo dar el ejemplo del pollo. Esta misma mañana he comprado 2 pollos, los he hecho al horno, enfriado, separado la carne de los huesos y distribuido en raciones para congelar. ¡Y no solo he aprovechado la carne! También he guardado y congelado parte de los huesos, piel y cartílagos que voy a utilizar para hacer caldo en un momento que lo necesite o tenga tiempo. De 2 pollos pueden salir unas cuantas comidas para nuestra familia de 6, en este caso seguramente estamos hablando de unas 8. Esto es hacer valer un pollo. ¿No crees?

Imagen de pixabay

#2 Reduzco las raciones

Sigo con el pollo. Estos 2 pollos nos van a servir para unas 8 o 10 comidas. ¿Cómo? En vez de comer pechuga y grandes raciones individuales de carne lo preparo en ensaladas, salteados y con salsas. Troceando el pollo en raciones pequeñas, encontrarás suficiente en cada ración para no darte cuenta de que estás comiendo bastante menos de lo habitual. Tienes el sabor, tienes la textura pero todo mezclado en el resto de ingredientes – preferiblemente vegetales. Nadie se dará cuenta de que no está comiendo esa pechuga entera. La carne es de lo más costoso en alimentación y reducir las cantidades también es mejor para la salud.

Tengo 10 formas de ahorrar cocinando

#3 Incluimos más legumbres

Un buen hábito para ahorrar dinero cocinando es haciendo más legumbres sin añadir proteína animal (carne, pescado o huevo). Hay mucha costumbre de comer las lentejas con chorizo, las judías rojas con carne o los garbanzos con tocino. Pueden estar buenísimas, pero en realidad no es necesario nutricionalmente, en cuestiones de sabor, ni económicamente. Las legumbres en sí son un plato muy completo que ya contiene todo tipo de nutrientes y son de los ingredientes más económicos. Un paquete de lentejas no llega a los 2 euros y en nuestro caso puede llegar a dar hasta para 2 comidas (por si no lo he dejado claro antes, somos 6 y a veces 7 personas).

Nosotros cocinamos legumbres 2 días a la semana y siempre como plato vegano. En su mayoría acompañadas de un montón de verduras y en algunas ocasiones de arroz. Incluso existen muchísimas recetas que preparan las legumbres como si de carne se tratara: hamburguesa de garbanzos, «pastel de carne» de lentejas, albóndigas de judías negras… He probado algunas de ellas y la familia no nota mucho la diferencia una vez aliñadas con especias como la nuez moscada. Se lo comen con las mismas ganas que si fuera un plato de carne.

El plato me sale por muy poco dinero, pero todos quedan nutridos, saciados y contentos. Se gana en todos lados.

Imagen de Aline Ponce en Pixabay

#4 Cenamos sopas para ahorrar cocinando

Sobretodo en invierno, como plato único. Cuando no hay presupuesto, cenar sopas es una buena alternativa a comer un plato más «contundente». Si me han sobrado huesos (como en el ejemplo del pollo) de alguna otra comida, los pongo en remojo en agua, vinagre y sal y los dejo hervir durante unas horas. Tras retirar los huesos, añado un paquete de vegetales de caldo. Es un plato muy completo y muy nutritivo.

Si no tengo ganas de caldos hago cremas de verduras económicas – nos gustan las de calabaza (1 calabaza da para 2 días de sopa), zanahoria o de verduras mixtas. El lino o algún fruto seco espolvoreado por encima nos aportará nutrientes y da un toque original.

Si te da miedo que alguien se quede con hambre, tanto a las cremas como a los caldos puedes añadirles unas patatas como carbohidrato.

#5 Comer de temporada

No voy a dar demasiada fuerza a este punto porque ya tengo dos entradas de este blog destinadas al tema: tanto sobre como incluir más productos de temporada a tu vida como 11 razones para comer de temporada.

Pero para darte un pequeño resumen en cuanto a la temática de coste. Si compras unas fresas en su temporada -entre febrero y mayo- pagaras un precio mucho, mucho menor que si compras fresas el resto del año. Es un derroche de dinero.

#6 Cómete esas sobras

¿Cuántas veces te pones a cocinar con hambre y haces demasiada comida? ¿Y cuántas veces viene tu familia a casa y resulta que no tienen hambre cuando tanto te has esforzado?. En cualquier hogar las sobras son algo que pasa a menudo, pero muchos menosprecian esa comida y la tiran a la basura porque no hay ganas de recalentarla o simplemente por comodidad.

Yo tengo que confesar que era algo que yo acostumbraba a hacer. No comía sobras por unas cuantas razones muy absurdas que me da vergüenza reconocer por aquí, así que no las daré. Pero estos años he llegado a apreciar muchísimo toda aquella comida que puedo volver a servir en la mesa.

En casa nos da para hacer una comida de sobras cada 2 o 3 días si necesario. Cuando veo que hay demasiados recipientes en la nevera con nuestras distintas comidas, lo aprovecho y hago una “cena o comida de sobras”. ¡Es fabuloso! Suelo añadir una ensalada o algo preparado al momento para que nadie quede con hambre (siempre por si acaso) y es un éxito por las variedades que se encuentran en la mesa. Se podría llamar un bufet libre. Cada uno coge un poquito de todo.

Y no solo tiene el beneficio de ahorrar dinero. También ahorra un tiempo en la cocina y si tenía alguna comida planificada en mi menú, tengo una comida extra para esta semana y puedo ir a comprar un día más tarde.

#7 No desperdicies comida

Me duele tirar comida, es una mala sensación. No solo por el hecho de haber gastado dinero en ello sino porque es un hábito feo teniendo en cuenta la energía que requiere producir esa comida (al agricultor y a nosotros en la cocina). Por ese motivo tengo cuidado con lo que compro que pueda caducar. Pruebo el producto antes de tirarlo (si no le veo cambio en su apariencia) y congelo los alimentos antes de que caduquen (la fruta y verdura madura la congelo para hacer batidos, smoothies o quizás alguna mermelada, por ejemplo). No me voy por la vía fácil echándolo a la basura. Ahorrar cocinando es posible porque aprovecho todo lo que puedo y no me dejo engañar por la fecha de caducidad que muchas tienen un margen de error bastante amplio. La lástima es que no sea perfecta y de vez en cuando incluso a mí me caduquen alimentos o se me pudran verduras.

#8 Controla la caducidad de tus alimentos

Puede parecer el mismo consejo que el punto anterior, pero una cosa es aprovechar un alimento en apuros y otra muy distinta tener una despensa donde su contenido nunca llegará a caducar. Una buena forma de conseguir evitar tirar alimentos es ir consumiendo los antiguos a medida que vas comprando. Coloca los alimentos como en el súper: los más nuevos más lejos y los de caducidad próxima o más maduros delante y cerca de donde tenemos tendencia a cogerlos. De ese modo será automático y no será necesario ir mirando fechas de caducidad. Además incluso los que no tendrán en cuenta mirar fechas de caducidad a la hora de escoger alimentos, también cogerán los que toca. Sí, estoy hablando de maridos y niños con tendencia a coger lo primero que pillan 😉

Imagen de pixabay
10 formas de ahorrar cocinando con mamaretro

#9 Come de tu despensa o congelador

Yo diría que un alto porcentaje de hogares tienen congeladores tan llenos que muchos alimentos se pierden en sus profundidades y no vuelven a aparecer hasta pasada su fecha de caducidad. También en la despensa es algo que puede ocurrir muy a menudo. Para evitar eso, está muy bien, una o dos veces al año, pasar una temporada comiendo del congelador.

Crea tu menú de la semana basándote en todo lo que encuentres en el congelador o despensa y comprando solo algún que otro producto fresco y alimentos necesarios para acompañar. De este modo, no solo pasarás una semana comiendo «gratis», también consumirás esos alimentos que de otro modo hubieran caducado o quedado quemados por el hielo. Una vez acabados los contenidos puedes volver a llenarlo de inmediato o ir esperando las ofertas para hacerlo de forma más económica.

Otra opción es cocinar algo del fondo del congelador o despensa al menos una vez a la semana. Así evitamos desperdiciar comida y nos sale una comida «gratis» porque ya ni contábamos con aquel alimento.

#10 Incluye comidas veganas y vegetarianas para ahorrar cocinando

Las verduras son de los alimentos más baratos y más saludables. Incluyendo algunas comidas veganas – que no contienen nada proveniente de animales- o vegetarianas – que no incluyen carne ni pescado, pero sí miel, lácteos o huevos – puede reducir el coste de tus comidas en unos cuantos euros. Nosotros comemos al menos 5 comidas veganas y/o vegetarianas a la semana.

La carne y el pescado son de los ingredientes más caros en nuestra alimentación. Por una parte son esenciales, pero por otra también abusamos mucho de ellos. Hago recetas con huevo, queso o semillas y frutos secos (también caros, pero sanos) para tener algo de proteína en nuestro plato y hago un favor a nuestra cartera, al planeta y a nuestra salud.

#11 Preparo doble ración y congelo una

Hay recetas que son muy prácticas para congelar. Y la comida congelada es muy fácil de preparar. Pero todavía se puede mejorar un escalón más.

Cuando estés preparando una comida que sea fácil de congelar, prepara una doble ración y ¡congela la mitad! Te ahorrarás tiempo de preparación, luz, gas y además tienes una comida rápida a mano que evitará que pidas algo para llevar en cualquier otra parte.

Porque realmente, cuando estas preparando una comida, no cuesta mucho cortar un poco más de verdura o hervir un poco más de pasta, ¿A que no? Harás una gran labor sin darte cuenta y no sabes lo bien que te sentirá una vez abras el congelador y veas que tienes una comida lista para consumir en pocos minutos. ¿Qué te parece este truco? Es todo un «fast food» casero

Ahorrar cocinando es posible

Creo que, por el momento, puedo dar por completada la lista de trucos para cocinar de forma más rentable. Son cambios que apenas han notado en casa pero que pueden llegar a ahorrarme bastante dinero y tiempo. Y sé que nos gusta aprovechar ambos al máximo.

¿Quizás tengas alguno más que me puedas compartir? ¡Déjame tu comentario!!

Con estos 10 trucos podras ahorrar cocinando reduciendo tus compras a la mitad!
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